Reality Show en el Hospital San José

abril 12, 2008

De cierta manera me provoca defender el mentado hospital. El hecho de haber pasado en ese lugar ya casi cuatro meses hace que necesariamente te involucres con sus funcionarios (desde médicos, técnicos paramédicos, hasta la gente de la limpieza -si digo aseo alguien nos sindicará como clasistas) y que finalmente los entiendas, sin justificarlos.

Entonces, como lo he venido presentando, me toco ver la génesis del famoso paro, la guagua del baño, y la guagua del taxi – si es verdad, ya casi vivo en ese hospital.

Respecto lo del paro, creo haber dicho que me empelotan los paros, pero esta gente no tiene la culpa de que por mi formación, me empelote tal o cual cosa. Cierto es que nuestra estadía en neonatología ha sido bien llevada, bien informada, y hasta el momento no ha hecho falta poner un reclamo -en una exagerada dirección de reclamos, porque la abnegada labor de sus funcionarios nos ha permitido mantener viva la esperanza de que nuestros hermosos gemelos prematuros (nacidos prematuros debido a la negligencia de un médico al que le pagamos un ojo de la cara, en una clínica cara), se mantenga intacta.

El nacimiento de un bebé Chileno, hijo de Peruanos, tan cubierto por los medios de comunicación por el carácter de reality que genera el tener el vídeo de una madre saliendo de un water público con una guagua recién parida, cordon-umbirical mediante, no hace más que demostrar la liviandad con que los “noteros” despachan sus flashes. Nada costaba revisar los registros de la urgencia de la maternidad para descartar la tan temida discriminación, y que podría haber dado cuenta que la madrecita había salido desde el interior de preparto, al baño sin avisar a nadie, y que los tres hijos anteriores, dados a luz en una pieza de su casa, le pasaría la cuenta a la hora de calcular con precisión el nacimiento de esta nueva criatura.

Me pregunto si lo anterior dará pie al taxista involucrado en el nacimiento de la segunda guagua mediática a cobrar una indemnización por lo manchado que pudo resultar el tapiz del asiento trasero de taxi, o bien cobrar un día pabellón en vez de lo que marcaba el taxímetro.

Lamentablemente la exposición mediática seguirá cobrando víctimas, las que en este caso, no pierden tiempo dando explicaciones ante una cámara de televisión, por que prefieren ocuparlo salvando abuelitos -que llegan en las últimas, bebes prematuros, o cuidando de dar un servicio de excelencia a quienes tienen que someterse diariamente a una diálisis.

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